Reportaje a Oscar Piccolo, autor del libro Tercera Revolución Evolutiva

“Estamos en los umbrales de una nueva etapa evolutiva del ser humano”
Por Beatriz Chisleanschi

Tercera Revolución Evolutiva, el fenómeno del fin del milenio, es el título de su obra, ¿parece referirse a un fenómeno de enorme trascendencia mundial?

Efectivamente. El libro es un ensayo sistémico sobre filosofía política que contiene una visión profunda e innovadora sobre la aparición a escala planetaria del actual protagonismo de la Sociedad Civil. El surgimiento de cientos de millones de personas en el mundo que trabajan por el bien de la comunidad humana, sin ningún poder que los convoque, ni interés lucrativo predominante, sin guía espiritual o doctrinaria, sin consecución de una moda, creencia, cultura o tradición es lo que ha motivado el análisis de esta obra. Es precisamente este movimiento que ha adquirido una envergadura que no se vio jamás en la historia de la humanidad al que yo considero parte esencial del fenómeno del fin del milenio.

¿En qué consiste la Tercera Revolución Evolutiva entonces, y cuáles son las dos que la anteceden?

Es una revolución profunda y evolutiva del espíritu humano, que comporta una crisis de crecimiento de la sociedad toda y del hombre. El actual fenómeno de movilización y revitalización de la sociedad civil en pos de su bien común, preocupándose por su semejante, repensando las políticas más convenientes para el fin buscado, controlando todo poder, sea político o económico, para evitar la sumisión o explotación, nos habla que resulta cada vez más evidente que el hombre está dejando de pedir participación para convertirse en protagonista y constituirse en el miembro estrella del acontecer humano. Un cambio de espíritu de tal magnitud, puede cambiar la historia del mundo y me lleva a pensar que estamos en los umbrales de una nueva etapa evolutiva del ser humano, en libertad, que es lo que yo denomino Tercera Revolución Evolutiva.

Considero que ha habido tres revoluciones de tal magnitud: la primera ha sido la aplicación de la idea democrática , que es indiscutible que como forma de gobierno y como sistema de vida, revolucionó al mundo. La igualdad política de los hombres, con sus derechos inalienables, y la idea del poder del pueblo, pareciera haber resuelto para siempre el ancestral problema del poder de unos sobre otros que apelaba a jerarquías preexistentes, aristocráticas, feudales o religiosos. Ello enmarcó, lo que consideramos, la Primera Revolución Evolutiva.

La segunda, es cuando El Poder deja de ser productor excluyente de riqueza y es la sociedad quien recrea el mercado económico, funcionando como un intercambio espontáneo de bienes y servicios. Apelar de forma excluyente al interés personal de lucro se convierte en el núcleo motor de este funcionamiento provocando un nuevo giro en el mundo, la Segunda Revolución Evolutiva.

La característica común es que compone una crisis de crecimiento donde la sociedad y el hombre han madurado y se han independizado o autonomizado del poder tutelar de turno, pero sin renegar de la necesidad que tienen del mismo.

Evidentemente es revolución porque existe un cambio trascendente del mundo y es evolutiva, porque en el camino hacia una vida mejor, tiende al bienestar del hombre, lo acerca a un estadio mas satisfactorio.

¿Su libro ofrece una mirada esperanzadora pero hay un análisis previo que la justifica?

Sí, el libro es un ensayo sistémico sobre filosofía política. Mi mirada sobre la filosofía es entenderla como un arte a pensar más que como un aprendizaje de la historia de las ideas filosóficas, aun cuando su conocimiento resulte esencial. Por ello intento , entre otras cosas, descubrir cómo es el hombre y su naturaleza humana. Como bien decía Maquiavelo, el conocimiento de la verdadera naturaleza del hombre, lejos de ser un pasatiempo de filósofos es un requisito indispensable para obrar con éxito en el campo de la política. Indirectamente se redescubre un nuevo paradigma donde la esencia y punto de partida de los estudios políticos no sean las doctrinas, los valores, la cultura o los regímenes políticos, sino el propio hombre, como lo era antiguamente.

¿Cuál es su visión acerca de la naturaleza humana ?

Evidentemente contestar a ello, no puede hacerse de otra manera que asumiendo una postura filosófica, que tal vez, mucha gente no logra entender o le parece una perdida de tiempo. Considerar al hombre únicamente social o individualista, racional o irracional, egoísta o altruista, malo o bueno es un simplismo que no tiene su reflejo en la realidad. El hombre siempre es el mismo, decía Maquiavelo, en tanto que Aristóteles y Tocqueville ponían el acento en el desarrollo y perfeccionamiento del hombre. Algo de razón le cabría a los tres. Mi visión es que el hombre tiene potencialidades básicas e innatas en permanente tensión, porque se encuentran amalgamadas en un único espíritu humano. Ellas son las mismas desde el principio de los tiempos: el amor a uno mismo (ego-ismo) o alguna forma de amor al otro ( social-ismo) dentro de las más variada intensidad o modalidad. No niego la existencia del egoísmo, pero me pregunto quién puede negar la existencia de la simple sensibilidad y afabilidad, que se manifiestan en la amistad y el amor más profundo, en distintas formas e intensidades, en todas las culturas y en todos los tiempos. Conjuntamente con ello se da la característica más determinante del hombre, su racionalidad que no está sola, sino acompañada de su contracara el complejo irracionalismo humano, un mundo de sensaciones y pulsiones.

Es por esto que deduzco que las potencialidades son las mismas, pero al tensionar dentro de cada hombre y en la sociedad toda, van produciendo su evolución. Es en esa situación donde impacta el fenomenal peso de la cultura humana.

¿Cuál considera usted que ha sido el motor que ha impulsado al protagonismo de la Sociedad Civil?

El protagonismo de la Sociedad Civil se expresa a través de la inmensa cantidad de organizaciones sociales, pero lo fenomenológico es la aparición del voluntario, aquella persona individual, que como recién señalaba, presta su servicio personal en pos del bien de todos y es el impulsor evidente. Por ello sostenemos que el protagonista de esta revolución es el hombre, tanto en su dimensión individual como social. Aun así, pareciera que el motor es algo que late intrínsecamente en cada hombre. Pienso que del mismo modo que el mercado económico, ahora globalizado con su incalculable complejidad, tiene como motor el interés lucrativo (una de las modalidades del egoísmo), el motor del actual protagonismo de la sociedad civil, es el amor humano, más evolucionado y maduro, en cualquiera de sus múltiples modalidades, variantes e intensidades.

¿A qué se refiere cuando enuncia el fenómeno del fin del milenio?

Concomitantemente con la aparición del protagonismo de la sociedad civil, he percibido crisis selectivas en las que se encuentran imbuidos tanto la democracia como el mercado en su expresión capitalista hoy globalizado.

Son selectivas porque no todo el sistema democrático o de mercado está en crisis. La democracia como idea nunca estuvo tan difundida, pero el sistema electoral democrático, tiene severas crisis de representatividad. Existe una desilusión ciudadana, poca participación política, desconfianza hacia los gobernantes, políticos o sus partidos, también la corrupción, ineficacia y negligencia están a la orden del día. El filósofo argentino Carlos Strasser, nos indica que jamás como ahora la democracia es tan extensa pero tan poco intensa.

De la misma forma, se produce una crisis del mercado económico capitalista, aun cuando es el modelo triunfador (lo aplican países de inveterada planificación económica), por lo que se descree de él ya que ha generado, y esto es incuestionable, concentración económica, inequidad, crecimiento de la pobreza, exclusión y marginación.

Las crisis selectivas y la aparición conjunta del protagonismo civil, no ha sido casual y es lo que denominamos el fenómeno del fin del milenio.

¿Qué provoca, según su mirada, esas crisis selectivas?

Hay un conjunto de razones muy válidas. Pero por debajo de todo ello, considero que las crisis son provocadas por el accionar del Poder, que según mi visión, es autónomo e independiente a toda doctrina, ideología o régimen y que trabajando en los pliegues de ambos sistemas, lo está dominando y dirigiendo hacia sus propios fines.

Al poder no hay que confundirlo con los que temporariamente lo ostentan. El poder deriva necesariamente, de la propia naturaleza humana, por eso es evidente que excede el marco político, para cruzar en forma transversal todo quehacer social humano. Existe en una orquesta, en un equipo de fútbol, en la pareja, en la familia, haciéndose presente en sus múltiples formas e intensidades. Es importante entonces, descubrir su mecánica interna, que es la misma desde el principio de los tiempos a la actualidad, aun cuando ahora se la lleva a cabo con evidente sigilo y con una red de sofisticados camuflajes. Sobre esto me explayo en el libro.

Sin embargo estoy convencido que estas crisis de crecimiento social que componen las revoluciones evolutivas, llevarán a una mayor autonomía e independencia de ese poder, sin renegar de él.

¿Cómo se puede lograr independizarse del poder sin oponérsele?

Ese es el paulatino descubrimiento evolutivo que el hombre y las sociedades que conforma están efectuando. Por esto es que considero que esta nueva etapa de crisis de crecimiento redundará en el ejercicio del verdadero poder democrático del pueblo que lo cristaliza y que denominamos el control social del poder , así como también es el momento d e redescubrir la vieja acepción de política, ya no para lograr y mantener el poder (como lo es en la actualidad), sino como la búsqueda de las políticas más adecuadas que nos acerquen al bien común. Es allí, donde la sociedad civil, puede ser una cantera inagotable de proyectos destinados a ese fin, por lo que podremos entre todos diseñar que tipo de comunidad, país o planeta deseamos tener.

Hoy cuando las ONGs denuncian deficiencias en el control del Estado, usted realza la figura del control social del poder, ¿cómo se llega a esa instancia de manera eficiente?

El control social del poder o accountability social, recién está en una etapa de inicio, falta mucho camino por recorrer. Su existencia no entra en coalición con los controles tradicionales o institucionales, todo lo contrario, los eficientiza. Cualquier denuncia, movimiento o protesta social, sobre un acto ilícito o de corruptela del poder, provoca una evidente agudización del accionar de la agencia u organismos de contralor en cuya esfera se detecta el hecho denunciado. Si creemos en la idea democrática del poder del pueblo, el control se debe efectuar no solamente sobre poder político, sino a todo aquel que ejerza actos de poder, incluido el económico.

Considero que el control social, para ser eficiente debe ser atomizado, sistémico, institucionalizado y a cargo de toda la sociedad. En ese caso, afirmo que el control social junto con la política horizontal, es la “verdadera evolución” de la idea democrática, que paliará las crisis actuales. De poca participación, el hombre democrático pasará al protagonismo.

¿Cómo se cristaliza esa evolución de la que usted habla?

Mi idea de evolución radica en un cambio hacia lo mejor, con un sentido generalizador de las múltiples facetas del ser humano sin confundir con un mero desarrollo económico (de por sí muy importante). Ya Tocqueville nos alertaba acerca de cual era el verdadero peligro: que el hombre en la búsqueda ciega del bienestar y por mejorarlo todo a su alrededor, se degrade a si mismo. El ejemplo claro ha sido el siglo XX donde de la mano de un fenomenal progreso tecnológico, científico y económico se ha constituido el siglo más lacerante y sangriento de la historia: desaparecidos, purgas y genocidios, dos guerras mundiales y el holocausto nuclear, lo ameritan . Amén de ello, y tal vez por todo ello, el hombre a fines de ese siglo y del milenio, ha evolucionado. Existe hoy una valoración de la vida, de la paz y del otro sin apelar a determinismos religiosos o culturales, como tal vez, nunca se ha dado. Estamos muy lejos del edén, pero la evolución se hará evidente en la revolución solidaria a escala planetaria, donde el otro interesa por el simple hecho de que es un “ser humano” . La sociedad civil está dando muestras de que la aplicación de un control social con las características indicadas y una política horizontal que ponga el eje en el bien común por sobre los intereses particulares, basándose en la virtud social y apelando a su libertad social ( tal vez la libertad que aún falta desarrollar cabalmente) es la mejor forma de dotar de virtud y ética al Mercado, al Estado y al Poder. Para eso propongo cristalizar todo ello en la constitución de un sistema o mercado virtuoso, que coexista con el sistema político y el mercado económico y cuyos objetivos sean: ocuparse del semejante; colaborar en la formación de un sistema donde la totalidad de la sociedad proceda al control social del poder; y ser co-protagonista y co-responsable de las políticas horizontales del bien común. Donde los oferentes de virtud se encuentre con los demandantes de virtud, pero lo central es que estos últimos también se conviertan en oferentes, cualquiera sea sus posibilidades, allí radica el funcionamiento sistémico. Cada sistema se basa en una potencialidad humana, el político, en la búsqueda del poder y la necesidad del mismo, el económico, en el interés de lucro y la necesidad de bienes escasos, y el virtuoso, en cualquiera de las variantes del amor humano ante una escenario de carencias sociales. A no confundirse que el egoísmo, el amor al otro, las ansias de poder y la necesidad del mismo, están en distintas variantes e intensidades en cada ser humano. Lo que califica en uno u otro sistema no es su ubicación formal, sino la potencialidad predominante. En resumen hacer tensar en la sociedad las mismas potencialidades humanas que aunque amalgamadas tensionan en el interior de cada ser humano.

¿Cuál resultaría el marco de funcionamiento de una política de las características que usted describe?

Actualmente existen muchos marcos donde este fenómeno se esta dando. En mi criterio, en el sentido apuntado, se observa en la reunión en foros o redes tanto nacionales, regionales o mundiales y en la aplicación de normas de organización del voluntariado, entre muchas otras. La más reciente fue la denominada “Iniciativa Clinton”, donde el ex presidente norteamericano, instó a una conferencia internacional de líderes, tendiente a resolver los problemas más graves de la humanidad, el hambre, la guerra y el crecimiento económico con preservación del medio ambiente. Todas estas modalidades, sin ingresar en su análisis o calificación, en la medida que tiendan al mismo fin son bienvenidas, aún así entendemos que la verdadera revolución (como toda real revolución) viene de abajo y aunque más lenta, será más real y permanente.

Por ello, propongo fundamentalmente, un programa de promoción humana de aplicación local, pero con visión global, al que denomino “foro comunitario” donde no existan las jerarquías, ni las organizaciones cerradas propias del poder. Este foro no tendría como función realizar obras, sino su tarea consistirá en ser un potenciador y facilitador de las actividades de las organizaciones que lo componen respetando su autonomía y atomicidad. Concretamente hablo de un sistema de redes donde la moneda de intercambio sea la virtud.

¿Cómo es que se despliega su interés acerca del Tercer Sector y la necesidad consiguiente de escribir este libro?

Mi inquietud sobre el tema data de mis años universitarios cuando estaba cursando la materia Derecho Político en la carrera de abogacía. En ese momento se denominaban instituciones intermedias a la participación de la sociedad civil activa y conocer su existencia me hizo ver su potencial desarrollo y la importancia vital que podrían llegar a tener esas instituciones civiles. Esto, que lo veía en la teoría lo pude poner en práctica en los años 80, con la apertura democrática, cuando co-funde cuando co-funde una de las primeras instituciones en rehabilitación de drogadictos en el país y en la cual ejercí la vicepresidencia. Su crecimiento fue geométrico y con él aprendí que en un mundo globalizado se hace extremadamente necesario contar con una sociedad activa y protagonista donde la calidad de sus instituciones no deriven de su carácter de ente colectivo o institucional, sino de la calidad de las personas que la conforman.

Para finalizar en pocas palabras ¿qué es Tercera Revolución Evolutiva?

Es una revolución profunda y evolutiva del espíritu humano que comporta una crisis de crecimiento de la sociedad toda y del hombre.