Una propuesta sistémica en pos del bienestar común
«En las últimas décadas del siglo pasado, el mundo ha sido silencioso testigo de un fenómeno social aún no dilucidado, que está compuesto por la aparición y el fortísimo impulso de las más variadas organizaciones o instituciones, que sin ánimo de lucro y fuera del ejido y organigrama estatal se preocupan por los problemas de la sociedad y del prójimo.
Existen en nuestro planeta cientos de miles de organizaciones o asociaciones ordenadas en foros o redes locales, comunales, regionales, nacionales e internacionales, y su motor visible lo componen cientos de millones de personas individuales denominados “voluntarios”, quienes en todo el mundo prestan su servicio personal, atendiendo a las necesidades de sus semejantes en forma libre y desinteresada.”
Así introduce Oscar Alfredo Piccolo su obra prima Tercera Revolución Evolutiva, el fenómeno del fin del Milenio.
El libro analiza con hondura los aspectos filosóficos políticos que dan fundamento a la aparición del fenómeno llamado Tercer Sector, donde el actual protagonismo y la revitalización de la sociedad civil constituyen un movimiento mundial que, en palabras del autor, no tiene antecedentes en la historia de la humanidad lo que “nos habla claro y fuerte de que algo nuevo está sucediendo”.
Tomando como referencia el camino que han recorrido Aristóteles, Maquiavelo y Tocqueville, Piccolo navega en las profundidades de la especulación filosófica política, sin ataduras ideológicas o doctrinarias abriéndole paso a una mirada más real sobre el hombre, más vívidamente humano.
La aparición del voluntario, que se reproduce por miles a lo largo del planeta, que prestan su servicio o trabajo personal en forma desinteresada y en un marco de total libertad y con la visión puesta en la necesidad del semejante, es lo que lleva al presidente del Foro Comunitario Asociación Civil a considerar este movimiento como una revolución asociativa, virtuosa: la Tercera Revolución Evolutiva. Esta Tercera Revolución deviene de las dos anteriores, la idea democrática, con sus principales postulados, la igualdad del hombre y el poder del pueblo –la primera- y la creación por parte de la sociedad de un mercado económico –la segunda-. Característica de las tres, es que provienen de un cambio revolucionario del espíritu del hombre, por el cual la sociedad obtiene una mayor autonomía e independencia del poder, sin renegar de él, allí su carácter de evolutiva.
Este activo militante de Organizaciones No Gubernamentales –ONGs- considera al Poder como un derivado obligado de nuestra visión de naturaleza humana por lo que resulta omnipresente y cruza transversalmente todas las relaciones sociales de los hombres. De allí que dedica un capítulo a reflexionar en torno del Poder Democrático y su alto grado de verticalidad e invita a pensarlo desde una dimensión horizontal. Se pregunta entonces Oscar Piccolo: “¿qué hace un detentador del poder cuando el camino al bien común lo lleva a no lograr o a perder el Poder?” La respuesta resulta clara para el autor, es la política horizontal la única capaz de priorizar el bien común sobre los intereses particulares en base a la virtud social que lejos de excluir al Estado lo incluye en un verdadero ejercicio democrático que se cristaliza en el control social del poder .
Ante la falta de explicación por parte de las políticas tradicionales –liberalismo, socialismo, republicanismo- a la aparición del fenómeno del Tercer Sector y el protagonismo político de la sociedad civil, el presente trabajo ofrece una visión filosófica sistémica que coadyuva en una praxis o práctica política. Esta mirada sistémica, y de ahí lo novedoso de la propuesta, considera la factibilidad de constitución de estos dos fenómenos en un sistema o mercado virtuoso , que no ostente jerarquías, ni burocracia propias del poder en pacífica convivencia con los sistemas políticos-económicos. De esta forma –considera Oscar Piccolo- el mercado económico y político, que se encuentran en crisis selectivas por la acción subrepticia del poder, resultarán enriquecidos por una concepción más ética y por la inyección de virtud propia de los hombres, es decir, el bien común en un marco de plena libertad humana.
Tres serían los objetivos genéricos del sistema:
• Ocuparse del semejante, base de la actual revolución solidaria.
• Colaborar en la formación de un sistema donde la sociedad toda proceda al control social del poder.
• Ser co-responsable y co-protagonista de las políticas horizontales de bien común.
La mejor síntesis la realiza el propio autor cuando subraya que “La virtud social y el amor humano anidan en el corazón y en la mente de cada uno de nosotros, sin ninguna diferencia de clase social o de color de piel, ni de tradición, cultura o religión, y su redescubrimiento, en esta etapa evolutiva del género del que todos formamos parte, convierte al ser humano en el incuestionable protagonista de su historia, miembro estelar de la Tercera Revolución Evolutiva, que no es ni más ni menos que el camino indiscutible de la evolución del hombre.”
El libro constituye un aporte muy importante ya que partiendo de un exhaustivo análisis filosófico-político finaliza con una propuesta concreta que se propone ser el Fenómeno del Fin del Milenio.
Oscar Alfredo Piccolo
Desde la década del 80 milita el mundo de las Organizaciones No Gubernamentales. Fue miembro y fundador de distintas entidades.
Es abogado y Procurador (UNBA), cuenta con Posgrados en Conducción Política (UCEMA) y en Sociedad Civil (FLACSO); y un Master en Ciencias del Estado (UCEMA).
Actualmente es presidente y mentor del Foro Comunitario Asociación Civil.
Dedicado al estudio del Tercer Sector ha efectuado distintos trabajos e investigaciones sobre el actual protagonismo de la sociedad civil.-
EL LIBROUn ensayo sobre filosofía política
Es objetivo de esta obra constatar que la aparición en ciernes del denominado Tercer Sector, con su revolución solidaria y las crisis selectivas no devienen casual, sino que conforman lo que denominamos el fenómeno del tercer milenio.
La obra intentará demostrar, a modo de hipótesis de trabajo, que se está gestando un cambio en el hombre, mucho más profundo y visceral, que se produce y se proyecta en el seno de la sociedad, cualquiera sea su cultura o grado de desarrollo económico, educativo, creencia o tradición. Consideramos que el hombre está dejando de pedir participación para pedir protagonismo y constituirse en el miembro estrella del acontecer humano. Este cambio de espíritu evidente, nos lleva a pensar que estamos en los umbrales de una nueva etapa evolutiva del ser humano, en libertad, y que denominamos la Tercera Revolución Evolutiva.
En este fin de milenio, el mundo ha sido mudo testigo de un fenómeno social, aún no explicitado. Una de las caras de la revitalización de la sociedad civil, se visualizó en la constitución de las más variadas organizaciones o instituciones denominadas como ONGs (Organizaciones No Gubernamentales), que fuera del ejido estatal, trabajan y se preocupan por los problemas de la sociedad y en especial del ser humano. Este fenómeno, con sus variantes y modalidades disímiles, tiene alcance planetario y los convoca el concepto del otro. La mirada no indiferente y la ayuda se otorga por ser simplemente un ser humano, una ayuda extendida entre quienes más lo necesitan y que puede cruzar la faz de la tierra.
Existen ciento de miles de organizaciones, asociaciones o fundaciones en el planeta en esta encomiable tarea que se organizan en foros o redes locales, comunales, nacionales, regionales o internaciones, con un incuestionable excluyente motor visible: los voluntarios , cientos de millones de personas que en todo el mundo prestan su servicio o trabajo personal, con su visión puesta en la necesidad del semejante, en forma desinteresada y en un marco de total libertad.
Sin duda, siempre existieron grupos preocupados por su comunidad, pero jamás se ha producido al unísono y en los mas variados países y culturas, un movimiento, organización y asociación de personas, que sin ser convocadas, guiadas o dirigidas por ninguna creencia, religión, tradición, cultura, moda, poder, ni por su propio beneficio o interés, sin contar con ayuda, apoyo o amparo excluyente – tanto político como económico- con un grado de autonomía e independencia envidiable, y aun controlando o cuestionando al estado y al mercado, trabajan en pos del bien común, allí y donde se lo necesite, lo que nos habla claro y fuerte, que algo nuevo esta sucediendo.
Distintas denominaciones han intentado atrapar en un concepto semejante revolución asociativa y virtuosa sin obtener algo que lo caracterice. La más conocida es la denominación de Tercer Sector, en notoria diferencia con el Primero y el Segundo Sector que lo componen el Estado y el Mercado.
Este fenómeno no se da aislado, sino que comparte cartel con notorias crisis a las que llamaremos crisis selectivas , las cuales impactan en los sistemas o modelos políticos-económicos imperantes, es decir sobre la democracia y el capitalismo ahora globalizado.
En la arena política, el sistema democrático es el que más consenso genera siendo más extensa su aplicación como forma de vida. En este sistema, los derechos, garantías y libertades humanas resultan imprescindibles e irrenunciables para miles de millones de personas. Conjuntamente con ello, la idea democrática como sistema que convoca al gobierno del pueblo y a su participación en la cosa pública, ha perdido notoria intensidad. Los graves cuestionamientos a los sistemas electivos, a la pretendida representatividad invocada, la falta de participación, la imagen desdibujada y notoriamente cuestionada de los políticos, y de sus partidos, con el correlato de corrupción e ineficacia dan cuenta de ello.
Es similar lo que sucede en el ámbito económico. La concepción de economía liberal que ha tenido al interés lucrativo como motor excluyente del crecimiento económico, en base a un mercado de libre cambio de productos y servicios, pareciera no discutirse y aplicarse, aún con éxito, en países de inveterada planificación económica. Asimismo la supuesta evidencia histórica denominada capitalismo -en estos tiempos notoriamente globalizado- sostenida por los mentores del neoliberalismo, ha provocado en forma concomitante con algún crecimiento económico, creciente marginación, desigualdad, injusticia y pobreza.
Breve explicación de este nuevo acontecimiento
Ni las doctrinas políticas tradicionales (liberalismo, socialismo, republicanismo), ni mucho menos las económicas, dan respuesta o fundamento a lo que acontece. No olvidemos que las concepciones ideológicas o doctrinarias devienen en un conjunto de ideas o valores y por tanto, no pertenecen al mundo real y tangible, son creaciones humanas diseñadas para lograr un mejor ordenamiento. Mientras son útiles, se las impone como una verdad revelada y se las sacraliza racionalmente, en algunos casos por necesidad y en otros para dar fundamento a algún régimen o sistema político o económico, pero sin perder su carácter de creaciones intelectivas humanas, por ende parciales e ideales, sin anclaje en el hombre real.
Es esto lo que nos lleva a despojarnos de determinismos ideológicos, y a volver a pensar en filosófica política, como lo hacían los clásicos, partiendo del hombre tal como lo conocemos, desentrañando aquellas potencialidades o dimensiones que lo caracterizan desde el principio de los tiempos, como el egoísmo, su racionalidad, el interés lucrativo o la búsqueda de riqueza, las ansias de poder, su virtud, su irracionalidad. En definitiva, debemos transitar para comprender lo que sucede más allá de la cultura, ideología o escala valorativa predominante, y ese es el camino elegido.
Debemos bucear más profundo, y retomar el camino por el cual avanzaron Aristóteles, Maquiavelo o Tocqueville con una mirada del hombre real, menos adoctrinado y mucho más vívidamente humano, lo que no significa ostentar una mirada contemplativa. Una profunda investigación en este campo deberá tener como objetivo primario desentrañar, aun por aproximación, las potencialidades básicas del hombre en el campo de lo político, aquella esencia propia de todos los tiempos y de todas las culturas. Allí se localiza el centro de nuestra hipótesis, el hombre tiene potencialidades básicas e innatas en permanente tensión y amalgama que provocan su evolución y desarrollo, aun cuando las mismas permanezcan idénticas desde siempre. Y obviamente el afán de descubrirlas no es antojadizo, sino que es la única manera de poder operar sobre ellas en la práctica concreta. Lo más promisorio del camino emprendido es la visión filosófica sistémica hallada, no sólo por lo novedoso de la propuesta, sino que posibilita una aplicación directa en la praxis política, en pos del bien común.
Es indiscutible que la idea democrática como forma de gobierno y como sistema de vida, revolucionó al mundo. La igualdad política de los hombres, con sus derechos inalienables, y la idea del poder del pueblo, pareciera haber resuelto para siempre el ancestral problema del poder de unos sobre otros que apelaba a jerarquías preexistentes, aristocráticas, feudales o religiosos. Ello enmarcó, lo que consideramos, la Primera Revolución Evolutiva .
Tal vez más imperceptible, pero con la misma fuerza arrolladora, la creación de un mercado casi espontáneo de intercambio de bienes y servicios, que apela de forma excluyente al interés personal de lucro, nuevamente hizo girar al mundo, conformando a nuestro criterio la Segunda Revolución Evolutiva .
Ambas conformaron los sistemas o modelos político y económico imperantes, el primero fogoneado por la búsqueda de poder de unos pocos, compensada por la necesidad de poder de la sociedad grande, y el segundo, terciando entre las necesidades humanas y un mercado de oferta y demanda, cuyo motor productor es el interés lucrativo.
Sus crisis selectivas , tanto de la democracia como del capitalismo, son provocadas, en gran medida, por el fenómeno del poder como impronta humana, que se presenta omnipresente, autónomo e independiente a toda doctrina, ideología o régimen y que excede ese marco para cruzar transversalmente todo quehacer social humano y que trabajando en los pliegues de ambos sistemas, lo está dominando y dirigiendo hacia sus fines de siempre. Ese es el paulatino descubrimiento evolutivo que el hombre y las sociedades que conforma están efectuando. Por ello esta nueva etapa puede devenir en una crisis de crecimiento en la cual se aplique el verdadero poder democrático del pueblo que lo cristaliza y que denominamos el control social del poder. Un control que redescubra la verdadera acepción de la política, no aquella destinada a alcanzar el poder (propia de los políticos devenidos actualmente en una “nueva aristocracia”), sino aquella donde la sociedad civil pase a ser co-protagonista y co-responsable de la política horizontal (sin connotación de poder), que es aquella que tiende a diseñar que tipo de comunidad, nación, región o planeta deseamos tener. En resumen acercarnos “directamente” al bien común .
No es un dato menor verificar que en cada una de las revoluciones evolutivas, la sociedad, como toda agrupación humana ha adquirido autonomía y se ha independizado del poder paternal que representa principalmente el estado, pero sin escindirse ni renegar de él. Es una muestra clara de un cambio trascendente que provoca crecimiento y por ende, evolución humana, individual y social.
Claro está que esta visión filosófica podría acotarse a un análisis teórico de situación, pero creemos que va mucho mas allá, ya que, puede ostentar una posible aplicación en la praxis política. Por ello no solo exponemos sino que proponemos, caminos concretos y esperanzadores.
En síntesis, el indicado fenómeno del fin del milenio es a nuestro criterio la estructuración en ciernes de lo que hemos dado en llamar un mercado o sistema virtuoso , que es aquel microsistema faltante destinado a tensionar a los existentes de original connotación individualista -político y económico/ estado y mercado-, en busca de un equilibrio que provoque un mayor bienestar común y una marcada evolución.
Lo que planteamos no es una simple utopía o idea romántica, los cientos de millones de voluntarios y los cientos de miles de organizaciones en el mundo, que por su movimiento, envergadura económica y cantidad de personas involucradas son superiores a lo producidos por muchas naciones y multinacionales de incalculable tamaño, ameritan lo afirmado.
Cualquiera fuera el equilibrio a lograr, con la sola potenciación de la virtud social, vía ese sistema primariamente ético, tendría un incalculable y potentísimo efecto cultural, socializante y comunitario, sin pérdida de impronta individual, que impactando de forma superlativa provocará un mayor acercamiento al ideal propio del bien común. Sin duda el camino indudable hacia la evolución humana.
El Fenómeno
Desde las últimas décadas del siglo pasado, somos testigos de la aparición y fortísimo impulso de las más variadas instituciones civiles -ONGs (Organizaciones No Gubernamentales)- y de la sociedad civil toda. Sus actividades se centran en la mirada no indiferente al otro (solidaridad), pero también se dedican al control social del poder y a hacer política horizontal – sin búsqueda de poder- donde lo prioritario es la consecución del bien común.
Este fenómeno tiene escala planetaria, lo conforman cientos de millones de voluntarios y cientos de miles de organizaciones en todo el mundo. No existe poder, creencia o religión, tradición, moda, ideologías de izquierda o derecha, ni rédito económico que los convoque. Jamás había acontecido algo así, por lo que lo denominamos el fenómeno del fin del milenio .
Un Ensayo de Filosofía Política
Desde nuestra mirada, comprendemos a la filosofía como un arte a pensar más que como una historia de ideas filosóficas para aprender, sin renegar de su importancia. De aquí que el objetivo central de la obra es intentar dar fundamento filosófico político a la aparición del fenómeno del Tercer Sector y Sociedad Civil. Al emprender ese camino, profundizamos conceptos sobre: naturaleza humana, su desarrollo y evolución, las potencialidades básicas del hombre, su permanente tensión , las ideas políticas, el poder, la democracia, las acepciones de la política, las tres revoluciones evolutivas, entre otras. La principal virtud de esta novedosa visión filosófica es su planteo sistémico , y por ende su directa aplicación a la praxis.
Una visión que trasciende lo filosófico
Se observa, a través de este extenso trabajo, como el Tercer Sector y la Sociedad Civil pueden convertirse en la columna vertebral de un sistema o mercado virtuoso que se estaría gestando y que convivirá con el sistema político y el mercado económico inyectándoles virtud, lo que nos acercará a la idea propia del bien común en un marco de plena libertad humana.
La crisis ideológica:
Las doctrinas políticas tradicionales (liberalismo – socialismo – republicanismo) no dan explicación a la aparición del fenómeno del Tercer Sector y el protagonismo de la Sociedad Civil.
Este trabajo esta basado en una visión filosófica profunda y nítidamente distinta a las conocidas.
La naturaleza humana
Dejando de lado el ancestral cuestionamiento acerca del “deber ser”, el libro tiene una mirada real del hombre tomada desde un punto de vista político.
Lo valioso de esta perspectiva, es que no se basa en valores o tradiciones culturales del hombre, sino en las potencialidades básicas que están presenten desde el origen de los tiempos: egoísmo (amor a si mismo), social- ismo (amor a los demás), lo racional o irracional. Sobre ellas impacta el fenomenal peso de la cultura humana. Una teorización diferente efectuada a la sombra de los grandes filósofos clásicos.
La evolución del hombre
Se propone demostrar que aún cuando el hombre pareciera ser idéntico desde sus orígenes, la permanente tensión entre sus potencialidades básicas lo hace evolucionar indefinidamente y con final abierto, en mérito de la denominada “Ley de las tensiones”.
Filosóficamente, la obra hace un recorrido desde la teoría de la justicia (Rawls) a la creación de un sistema virtuoso, sobre la base de la evidente connotación social que ostenta la riqueza, aun cuando su motor sea el interés lucrativo e individual.
El PODER y su origen
Consideramos al poder como un derivado obligado de nuestra visión de naturaleza humana y por ello resulta omnipresente cruzando en forma transversal todas las relaciones sociales de los hombres.
El PODER como técnica no axiológica
El fenómeno del poder es visualizado como una mecánica autónoma e independiente de toda ideología, sea de izquierda o de derecha. Su impronta fue idéntica desde el principio de los tiempos y así continuará.
Conocer los mecanismos de su funcionamiento es la única herramienta que puede neutralizar sus elementos disvaliosos y entregarnos solamente los valiosos ya que su presencia resulta indispensable.
El poder es como una droga medicinal que penetra en el cuerpo social desde su génesis y que en dosis adecuadas y controladas produce bienestar, pero su exceso lo enferma, lo convierte en dependiente, lo expolia y lo somete.
El sistema democrático-electivo
La idea democrática es una de las creaciones humanas más nobles y evolutivas, pero el sistema democrático de gobierno dista de ser ideal y por tanto registra una crisis selectiva.
El papel de la sociedad civil es trascendente en dos cuestiones fundamentales:
• Creación de un sistema de control social del poder que transparente los actos de poder elegido y del no elegido;
• Ser una cantera inagotable de proyectos e iniciativas de políticas horizontales o arquitectónicas destinadas al bien común.
Ambas no deben alejarse de la concepción política como búsqueda de poder, ya que sistémicamente conforman su contracara .
EL concepto de Revolución Evolutiva:
Es una nueva orientación en el espíritu humano, que por su importancia y magnitud conforma hitos mundiales históricos, que nos dan la idea de un paso gigantesco de la humanidad en la evolución del hombre.
La historia nos ha entregado dos revoluciones evolutivas:
• La primera cuando se cristalizó la idea democrática que rompió la cadena eterna de una jerarquía preexistente entre los hombres. La igualdad de trato, dignidad y derechos resultaron incuestionables y los hombres pasaron a ser protagonistas de su destino.
• La segunda tuvo que ver con la creación de un mercado económico a escala planetaria, resultado de un mecanismo cuasi espontáneo, motorizado por el interés lucrativo y la necesidad humana.
La separación entre el Estado y la Sociedad:
En ambos procesos evolutivos, la característica central es que la sociedad y el hombre se han separado, independizado y autonomizado del poder paternal que representa principalmente el estado, sin renegar de él. Es una evidente crisis de crecimiento, donde el hombre y las sociedades han madurado. Idéntica sensación nos arroja la contemporánea aparición del Tercer Sector y la revitalización de la Sociedad Civil.
Tercera Revolución Evolutiva
El protagonista de las verdaderas revoluciones evolutivas siempre ha sido el hombre. Denominamos socialidad a la potenciación de su dimensión social sobre la base de agigantar la libertad social.
Su motor es alguna de las múltiples variedades e intensidades del amor humano, en su mirada no indiferente al otro, sea uno o millones. Hacia un mercado o sistema virtuoso
¿Puede generarse un sistema donde se encauce y sistematice la libertad social, en un ámbito donde millones de personas sensibles a su semejante y en la intensidad y forma que consideren pertinente, conformen un mecanismo cuasi automático cuya moneda de cambio sea la virtud humana, que conviva y a la vez tensione el sistema político-poder y el mercado económico?
La realidad nos invita a darle una respuesta afirmativa a este cuestionamiento.
El Tercer Sector y la Sociedad Civil pueden convertirse en la columna vertebral de un sistema virtuoso en gestación, que inyectará virtud y nos acercara al bien común, en un marco de plena libertad humana. Imaginemos el poder irradiador que la potenciación de la virtud humana puede generar y el impacto axiológico que provocaría en su cultura, sin quitarle ni un ápice de responsabilidad social al estado o al mercado, sino todo lo contrario, entregándosela duplicada.
Tres serían los objetivos genéricos del sistema:
1.- Ocuparse del semejante, base de la actual revolución solidaria teniendo en cuenta las necesidades sociales, la educación, la pobreza, la salud, la marginación, la conformación de un capital social, entre muchos otros.
2.- Colaborar en la formación de un sistema donde la sociedad toda proceda al control social del poder en forma atomizada, institucionalizada y sistémica, sea poder político, económico o cualquier otro. En resumen del poder elegido y del que no lo es.
3.- Ser co-responsable y co-protagonista de las políticas horizontales de bien común. Una política arquitectónica que diseñe que comunidad, nación, región o planeta deseamos tener.
Notas periodísticas :
Reportaje a Oscar Piccolo, autor del libro Tercera Revolución Evolutiva – Por Beatriz Chisleanschi
¿Ciencia Política o Filosofía Política? Una nueva visión – Por Oscar A. Piccolo