COMO LA SOCIEDAD CIVIL PUEDE CAMBIAR AL MUNDO…

Hoy hay cientos y cientos de millones de personas que voluntariamente trabajan por el otro en cada rincón del planeta. Ese accionar de la sociedad civil junto a las organizaciones sociales ha sido medido por prestigiosas universidades y hoy, en términos de recursos humanos y económicos, seria en magnitud equiparable a una de las primeras potencias mundiales.

Este fenomenal movimiento es la reserva virtuosa y ética del mundo entero, pero actúa en forma desarticulada o atomizada. Si lográramos que en la práctica concreta empiece a funcionar como un “sistema” -a la manera del mercado económico- en donde la moneda de cambio no sea el dinero, sino la virtud humana… la sociedad civil puede cambiar al mundo.

La conformación de este “sistema” que llamaremos “fraternal o virtuoso”, al convivir, tensar y controlar los sistemas políticos y económicos, cuyo motor, es el egoísmo humano, provocaría el ansiado equilibro, porque humanizaría al mercado económico, controlaría la corrupción o poca eficacia del poder político, entregaría paz y esperanza, generaría muchísimo bien y convertiría a la sociedad civil en coprotagonista en la construcción concreta del Bien Común.

El objetivo final es inyectar virtud al sistema macropolítico humano…que hoy dista de serlo. Sabemos que el poder, cualquiera fuera su versión y el mercado económico, tienen fines propios y solo tangencialmente visualizan el bien común, entonces la única entidad mundial que no tendría otros fines seria la sociedad civil. Sus funciones centrales serian la revolución solidaria, que pasa a ser la forma de distribución de riqueza mas potente del planeta, el control social de todo poder, su capacidad ilimitada de generar políticas que tiendan al bien común que súrgan de la tormenta de ideas de sus miembros y por ultimo, la generación de un capital axiológico social.

“La Revolución del Amor Operativo” (1) contiene una profunda visión filosófico política, sociológica, antropológica y sistémica que nos devuelve una utopia realizable, y nos permite imaginar un mundo mejor, lejos de las ideologías, motivándonos a la acción.Y lo más importante, nos cuenta cómo hacerlo en la práctica, ya sea desde cualquier barrio y como puede llegar al mundo entero.

Descubre que el motor del actual y fenomenal movimiento es: El Amor Fraternal, por eso deviene inagotable y universal. Nos describe la verdadera cara del poder y cómo podemos perfeccionar la democracia, que es un invento humano.

Lo más sorprendente es que para hacer realidad esta mirada, no se necesitan grandes cambios, ni infraestructura, ni recursos. Todo está al alcance, lo único diferenciador es la idea… el concepto. Así de sencillo.

Aquella hermosa frase “Sólo el amor puede salvar al mundo…”. Deja de ser un sueño y de eso se trata esta obra cómo hacer que el Amor “opere” en política, pero en su verdadero sentido: el de construir bien común.

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