El liberalismo viene ejerciendo una prolongada y extraordinaria influencia en la cultura occidental desde hace varios siglos. Es hoy un concepto de carácter prácticamente universal. Desde hace décadas, el liberalismo y la democracia como su forma natural de gobierno, vienen siendo sistemáticamente atacados y criticados, en muchos casos con mucha razón. Pero el tema preocupante es que muchos de los ataques que puede sufrir el funcionamiento de la democracia liberal, no vienen de la mano de los que intentan mejorarla, sino terminar con ella. En resumen, y aquí la urgencia la libertad y la democracia están en peligro.
Ante el viraje del mundo a sistemas autoritarios o autocráticos , ha sido elocuente la posición del actual presidente americano, de enunciar el desafió entre democracia y autocracia, y su llamado a todas las democracias del mundo a unirse, para contener a las autocracias, encabezadas por las potencias china y rusa como las dictaduras cubana y venezolana entre otras.
Considero que la reunión de democracias, aunque auspicioso, no sería suficiente. La pandemia ha dejado en descubierto la agudización de dos graves problemas: Incremento de posturas autoritarias y una preocupante falta total de solidaridad universal, contra el único problema mundial que no puede ideologizarse.-
Ante el fenomenal cambio tecnológico, político, económico, social y en todos los órdenes, producido este último siglo o décadas, según se analice, es increíble que los valores, principios y pautas de funcionamiento concreto tanto del liberalismo político y económico clásico se hayan mantenido prácticamente incólumes. Si han existido variantes de liberalismo, la última y no muy feliz ha sido el consabido neoliberalismo.
Consideramos que el liberalismo es la filosofía de la libertad, y como tal nació para contener al “PODER” de todo orden, defendiendo la libertad del hombre y de las sociedades que ellos conformen.
En resumen afirmamos que tanto en la democracia liberal como en el liberalismo económico, ha sido nuevamente víctima del “Poder”, sea este democrático o no, ya que trabaja en los pliegues del sistema democrático y el mercado económico, para dirigirlos a sus fines de siempre, que son dominar y expoliar a los dominados. Ello es el germen de las principales y justas críticas que se le hace a la concepción liberal
Y ese es el fin del liberalismo evolutivo, hacer evolucionar al liberalismo, a la democracia y al hombre, adaptándolos a realidad actual, para ello debemos generar miradas absolutamente innovadoras, junto con ello, aún que parezca increíble, aumentar y superlativizar la libertad humana, dando lugar a la libertad que falta: la libertad social o comunitaria, que genere un amplísimo campo donde reine la solidaridad universal, para que la sociedad civil pueda ser protagonista de su propia realidad.-.
El liberalismo evolutivo, no es una simple expresión de deseos, sino que compone una profunda teoría política antropológica y sistémica, y para ello contamos una fuerza inimaginable y renovable, que es la empatía democrática que yace en los millones de voluntarios que trabajan por el bien del otro, junto a sus organizaciones sociales, que conforma la reserva virtuosa del planeta.
Su potencial es inconmensurable y puede conformar el ariete infranqueable para defender la libertad y la democracia en él planeta, hoy en peligro, y su magnitud es tal, que puede cambiar el mundo.