HACIA DONDE VA LA SOCIEDAD CIVIL EN EL SIGLO VINTIUNO…

HACIA DONDE VA LA SOCIEDAD CIVIL EN EL SIGLO VINTIUNO…

La actividad de la sociedad civil tiene una importancia en la actualidad muy superior a otras épocas. Jamás en la historia de la humanidad ha tenido el protagonismo y la trascendencia que hoy detenta. Se ha convertido en un verdadero fenómeno y su presencia es incuestionable en cualquier rincón. Donde espiemos su importancia va en aumento. Está diseminado por todas partes sin importar las características culturales, sociológicas o históricas entre otras, de cualquier rincón del globo donde lo encontremos. Desde Japón hasta Bolivia y de Francia a Sudáfrica puede verse a la sociedad civil en actividad a favor de la gente misma, incluso gran parte de ellos ni siquiera conocen. En cada época ha tenido relevancia muy distinta, pero jamás cobró el protagonismo y la trascendencia que hoy tiene. Por ello se ha convertido en un verdadero fenómeno

Sabemos que todos están haciendo algo por otros, pero observamos que de manera distinta a otras épocas, hoy la sociedad no se contenta con mirar, sino que propone. A diferencia de las propuestas de los políticos, la sociedad propone para el bien de la comunidad y no de algún particular. Esta es la única buena noticia en medio de distintas crisis. Las dos más importantes son protagonizadas por el sistema político y el económico. Por un lado el sistema democrático padece una fuerte anemia estatal gracias a que sus detentores salieron corriendo detrás de ambiciones de poder y por el otro en el mundo económico, la reciente crisis del modelo capitalista mundial y sus políticas de concentración de la riqueza, notable productor de injusticias y potenciador de la marginación. Hemos estado tan ensimismados en estas crisis que no nos permitimos ver el actual surgimiento del accionar de la sociedad civil que es el fenómeno más esperanzador de los últimos tiempos.

La diferencia clave para poder comprender por qué es un fenómeno, radica en que la manera de ayudar, ya no pasa por la caridad o la limosna como en otras épocas. No se perseguía la mejora sustancial en la calidad de vida o la modificación de la realidad del sujeto al que se le brindaba la obra caritativa, el mendigo sería siempre mendigo. Ahora en cambio, hablamos de servicios sociales que buscan generar una transformación en el hombre y por su intermedio en la comunidad toda, como bien decía Peter Drucker. Esta nueva virtud muestra un claro cambio del espíritu humano y también pone a la luz la evolución de la humanidad como proceso continuo, Tocqueville la define como “la perfectibilidad indefinida del hombre”.

Juan Pablo II ha especificado que la virtud social fundamental es “la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común para que todos seamos verdaderamente responsables de todos”. La evolución de la humanidad no se produciría si el hombre se considerara un sujeto completamente independiente de los demás y actuara en consecuencia. Si negara su necesidad de los otros, no sería capaz de ayudar y tampoco habría logrado encaminarse en este proceso evolutivo.

La actividad de la sociedad civil no sólo se centra en la dedicación al otro, la revolución solidaria es una de sus posibilidades de acción. Además, en los últimos años ha nacido el control social del poder a escala global, como es el caso del repudio mundial de la guerra en Irak y a escala estatal, controlando abusos de poder y casos de corrupción o ineficiencia. El Estado al ser el encargado de la redefinición y reglamentación del marco legal y jurídico y también el administrador de los fondos públicos tiene el deber de rendir cuenta exacta de lo que realiza de acuerdo con ello, sin embargo, por medio del control social se le estaría imponiendo una exigencia más concreta y directa para la realización efectiva de sus tareas.

Es necesario destacar la importancia de la proposición de políticas concretas por medio de proyectos de ley para el bien común como otra de sus herramientas posibles, bastante olvidadas por la sociedad, auto limitando su capacidad de acción democrática. Tocqueville ya decía que son ilusos aquellos que ven en el voto todo el potencial democrático. Si bien es una herramienta de la democracia válida no es la única ni la más importante ya que no agota todas sus posibilidades. Tocqueville agrega que “…Con este sistema, los ciudadanos salen un momento de su dependencia para elegir a su amo y luego volver a ella…” Ninguno del cuerpo gobernante nos mostrará los elementos con los cuales podemos reclamar y defendernos, es la comunidad la que debe ir a buscarlos y hacer uso de ellos porque es su derecho pero sobre todo su deber.

Pero, ¿es simplemente una buena noticia? ¿O merece algo más?

Estemos alertas porque esta esperanza corre peligro.

No tengamos la ingenuidad de aquellos que esperan “todo del poder”, como si existiera el “rey bueno” que nos salvará de todos los males que nos aquejan. Tampoco la sociedad civil activa es garantía plena de que un futuro promisorio está garantizado.

Las ONG’s y demás organizaciones similares, no significan que tengan la patente de que sus integrantes son buenas personas. El clientelismo, las evasiones impositivas entre otras, también pueden darse en su seno. Incluso ya existen muchas instituciones que se dicen de beneficio o sin fines de lucro y es simplemente una máscara para ocultar otras actividades. Creer que pueden solucionar todo es volver a ser tan infantiles de ponerla en el lugar del rey de turno. Por eso, uno de sus principales objetivos del control social del poder apunta a autocontrolarse. Mirar hacia adentro para detectar movimientos o prácticas que hacen peligrar la buena vida de esta actividad. Así como es vista hoy en día la política como un espacio sucio, donde son pocos los que atreven a meterse con muchas probabilidades de “ensuciarse”, podría ocurrir lo mismo con el Tercer Sector si no se lo protege de estos peligros y todo su potencial se fagocitaría. El Poder intentará captar su cabeza y utilizarla para sus intereses muy poco pertinentes para el bienestar comunitario. Dado que carece de una cabeza que gobierne todo, sería más fácil el control de la actividad en este sistema y a su vez se reforzaría su cualidad de autonomía.

Un segundo peligro es la posible jerarquización y burocratización del Tercer Sector. Ésto sólo ocasionaría la pérdida de una de sus mejores joyas, la espontaneidad y quedaría consumida por los viejos mecanismos de poder. Sus características principales, la autonomía, libertad, independencia resultarían escuálidas cuanto mayor atención reciba por aquellos que la mantienen olvidada. Correría el riesgo de secundar algún órgano privado o estatal y las consecuencias para el bien común sería pésimas. Garantizando su autonomía, puede y debe articularse con el sistema político y el económico (vigorizando sus respectivos servicios para la sociedad).

Sin duda que es una buena noticia, las organizaciones sociales más la fuerza del voluntariado son más potentes de lo que se cree. Si bien este fenómeno tiene la característica de mantenerse “invisible”, son cientos de millones de personas trabajando en todo el mundo. Entonces, aunque atomizado y desorganizado el voluntariado existe y es capaz de mucho más de lo que fue haciendo hasta ahora y por ello merece algo más. Si toda esa fuerza que está diseminada por todo el globo se organizara, las posibilidades de bienestar comunitario serían incalculables. Es el único que se vislumbra como garantía de que un poco de bienestar para todos por más pequeño que sea, puede ser una realidad efectiva. Imaginemos cuantas posibilidades de mejoras de vida tendríamos todos si esto se potenciara. Por eso es necesario darle cuerpo para que responda por si misma ante cualquier acto que desvíe su norte.

Una vez minimizados los peligros, ¿puede hacerse cargo de algo a largo plazo? ¿Puede servir este fenómeno como malla de contención social y complemento de los sistemas políticos y económicos? Sí es posible y por eso es imperiosa la necesidad de darle un espacio, un lugar donde se pueda manifestar, entrar, salir, tomar las herramientas que necesite para actuar y reproducirse

¿Cómo lograrlo? De esta manera, el camino más promisorio para que este sistema tercie de una manera organizada que la fortalezca entre el mercado económico y el político es creando un marco. Allí la espontaneidad se podrá expresar sin limitaciones manteniéndose al amparo de otros intereses. Dado el marco, en el cual la gente puede confiar, las posibilidades de desarrollo social aumentarán. La moneda de cambio dentro de este sistema, en vez de dinero será la virtud de la que ya dimos cuenta, multiplicándose perdurablemente. El fin del marco es garantizar que esa compensación virtuosa se extienda sin fin.

Pero ¿qué es un marco? ¿Cómo se logra que miles de millones se organicen de manera autónoma de los grupos poderosos? ¿Cómo lograr fortalecerse tanto o más que ellos? Un ejemplo claro de un marco y al alcance de todos es Internet. Esta red nació para facilitar y agilizar la comunicación de los hombres y hoy ya nadie se atreve a precisar su magnitud exacta. En él, la comunicación y el acceso a información de diferente tipo se ha incrementado de manera incalculable. Cualquiera que sea, sin tener que dar nombres ni ningún tipo de referencia social, cultural o económica real puede acceder a él sin que nadie se lo impida, todos tienen acceso por igual.

El marco del Tercer Sector tendría características similares. Por un lado, la misma Internet brindaría un espacio en el cual un Foro Comunitario estaría a disposición de todo el que lo desee y lo necesite pueda requerir u ofrecer ayuda. También es importante la construcción de foros regionales interconectados para a su vez colaboren entre sí, ampliando las posibilidades de acción. Sin cabeceras jerárquicas, sería completamente autónoma, incluso de las personas que en ese momento hagan de nexo entre el que ofrece una colaboración y el que la recibe. Así, nadie sería primordial para su funcionamiento, garantizando la continuidad de la actividad más allá de las personas que la organicen circunstancialmente. Esto ya esta sucediendo ¡!!.-t

Efectivamente el camino de la sociedad civil, está sin duda en la decisión voluntaria que tome cada uno que la integre y en la moneda que elija para hacerse rica.

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